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10 cosas que no sabías sobre la montera picona

10 cosas que no sabías sobre la montera picona

1. ¿De dónde viene la montera picona?

En origen habría sido un gorro con dos alas que podían bajarse para proteger las orejas del frío, pero desconocemos su antigüedad. Por el momento puede rastrearse a partir del siglo XVIII, por lo que podría haberse usado -fácilmente- ya en la Edad Media.

Como dijimos, en invierno se bajaban las alas para capear la lluvia, el orbayu o el viento, pero en verano también podía usarse de visera, gracias a la sombra de su picu baxu, como hace este vecino de Cangues retratado en 1895 por William Selkirk.

2. La montera tiene partes y todas tienen nombre.

La que cubre la cabeza se llama “casquete”, mientras que las alas reciben el nombre de “ales” o “nales”, terminadas en un “picalín”. A partir de ahí se distinguen un par de variantes:

A) La de dos picos.
B) La repicona o picona propiamente, que suele tener reborde.

3. ¿El Quijote con montera picona?

El famoso hidalgo manchego fue retatado con montera picona por el pintor xixonés Evaristo Valle en 1948. Algunos dicen que quiso ironizar con el personaje de Cervantes por la imagen pésima que da de los asturianos en su novela…

4. La forma de llevarla podía indicar el estado civil. ¡MEJOR QUE EL TINDER!

– Si estaba con la nala recta: casado y formal.

– Si estaba con la nala terciada: disponible.

– Si tenía prendidos dos alfileres de cabeza roja en el reborde: enamorado y correspondido.

Además, antiguamente el picalín se adornaba con un ramillín o una pluma de pavo real, que luego se regalaba a la enamorada.

5. La montera no se quitaba ni dentro de la iglesia

Lo que suscitó la ira del obispo de Uviéu (el castellano Agustín González Pisador), quien obligó a los asturianos a descubrirse en el templo desde 1786.

6. Las mujeres también llevaron montera

Pero la abandonarán tempranamente, de manera que en 1889 solo se documenta entre las vecinas de Ponga y Amieva (aunque siguió siendo habitual que las viudas llevasen puesta la montera de su difunto marido).

La carbayona Marica Andayón (1764-1848), heroína de la Guerra de la Independencia, era conocida por vestir montera y capa masculina, por lo que era machistamente apodada “Pericu” (marimacho) Andayón.

7. Y los vaqueiros d’alzada…

Tal y como describió Jovellanos, pero fueron sustituyéndola a lo largo del siglo XIX por el sombrero leonés como elemento de diferenciación con respecto a los xaldos.

8. Fue usada en el pueblo cántabro de Tresviso

Debido a su gran relación con Cabrales.

9. La Pola Siero era la capital de la montera picona

La mayor parte de las que se usaban en Asturias se confeccionaban aquí, llegando a figurar 20 sastres y montereros en 1771.

10. Los últimos en usar la montera a diario fueron…

Ulpiano García, el sacamuelas de Salcéu (Quirós) y Antonio Campillo (el tíu Casona), nacido en Bulnes (Cabrales). Ambos llegaron a conocerse en las fiestas de San Mateo de Uviéu en 1924, invitados por el etnógrafo asturianista Aurelio del Llano.

No logramos averiguar la fecha de fallecimiento de cada uno, pero en 1928 Aurelio del Llano escribe en sus Bellezas de Asturias que Ulpiano era ya el único asturiano que vestía el traje del país, conque es posible que Antonio hubiese fallecido antes de esa fecha.

La uniformización de la moda que impuso la Revolución Industrial había acelerado el declive de la montera en el cambio de siglo, abandonándose definitivamente como prenda de uso diario en la década de 1920. Desde entonces pervivirá en las solemnidades, como símbolo de la identidad asturiana.

En Ser Asturianu lo tuvimos claro, la montera picona representaba como ningún otro icono el espíritu de asturianía y por ello decidimos que tenía que ser nuestra marca.

En fin, ahora ya sabes lo básico sobre la montera picona, ¿a qué esperas para ponerla en la mollera?

TOP 10 Torres medievales asturianas

TOP 10 Torres medievales asturianas

Asturias llegó a contar con cerca de 300 fortalezas defensivas. Algunas de ellas controlaban rutas comerciales, otras sirvieron de defensa contra musulmanes o contra castellanos. Muchas otras, en cambio, fueron construidas como un símbolo permanente del estatus de las familias más poderosas del país. Te proponemos un viaje por diez torres medievales asturianas. ¡Conócelas!

 

1. Torrexón de Llanes


Declarado Monumento Nacional en 1876, se encuentra en la propia villa de Llanes, al lado del Ayuntamiento. Su construcción se remonta a 1270, durante el reinado de Alfonso X el Sabio, quien en ese año otorga nuevos fueros a la villa junto con el privilegio de erigir una muralla. Así, se piensa que la torre actual estaría asociaba a la muralla medieval con la función de vigía y de defensa, aunque llegaría a servir como cárcel del conceyu. Contaba además con un foso y un puente levadizo.

Restaurado en 1954, acoge hoy la oficina de turismo.

 

2. Torre de Banduxu (Proaza)

 

Con 12 metros de altura y 7 de diámetro, la Torre de Banduxu o Torre de los Tuñón está considerada como una de las torres defensivas asturianas mejor conservadas del periodo bajomedieval y la única que continúa habitada. Podemos encontrarla en la impresionante aldea medieval de Banduxu, en el corazón de los Valles del Oso, en el conceyu de Proaza. La fortaleza, que marca el límite entre los barrios de Toral y El Palaciu, fue levantada como símbolo de poder por la familia Álvarez de Banduxu entre los siglos XII y XV. En su planta superior presenta un escudo con las armas de los Tuñón, los Miranda y los Banduxu alrededor de un cuartel con una torre con una lanza.

Este edificio también sirvió como cárcel y ayuntamiento.

 

3. Torrexón de Villamoréi (Sobroscubiu/Sobrescobio)

 

El Torrexón de Villamoréi, conocido en época medieval como el Torrexón de Tielva, es todo lo que queda del antiguo Castiellu de los Aceales. Todo apunta a que fue construido en el siglo VIII por el rey astur Alfonso I sobre los restos de una fortaleza de origen romano. Su función era guardar el Camín d’Acéu, la antigua vía de comunicación que atravesaba las montañas asturianas desde León por el Puertu de Tarna hasta el Valle del Nalón. De hecho, era uno de los caminos principales que usaban los peregrinos para acudir a venerar las reliquias de la catedral de San Salvador de Oviedo/Uviéu. Fue donado en el siglo XII a la Orden de Santiago, pero sería abandonado en el siglo XV tras la fundación de la Pola d’Oviñana (hoy La Polina).

Para acceder a él desde la aldea de Villamoréi (Sobroscubiu) iniciaremos una ruta sencilla salpicada por el espesor de robles y castaños con unas vistas espectaculares sobre el embalse de Rusecu. A pesar de la belleza de sus ruinas no recomendamos ascender a la Peña los Moros, donde se yergue el torrexón, dado lo peligroso del sendero.

 

4. Torre Vieya de Viḷḷamouros (Cadavéu, Valdés)

 

A escasos 10 min de Ḷḷuarca se encuentra esta esplénida fortaleza señorial reconvertida hoy en hotel de lujo. La tradición cuenta que perteneció a un caballero llamado Pelayu (coetáneo y homónimo del rey Pelayu) que habría derrotado a los musulmanes a la altura de Curniana. A juzgar por los hallazgos arqueológicos en sus inmediaciones parece ser que su origen estaba en una antigua torre militar romana, reconstruida en varias ocasiones a lo largo de los siglos IX, XII, IV y XV. Durante el reino de los astures posiblemente tuviese interés estratégido contra las incursiones vikingas.

Un escudo en la casona anexa a la torre recoge la conocida leyenda de Viamouros en torno a la figura de Diego Pelaiz, un noble que, desterrado y despojado de todos sus bienes por orden del rey Mauregato, pone su espada al servicio de Alfonso el Casto. Restituido Alfonso II en el trono de Asturias, Diego Pelaiz recupera la torre después de expulsar a una algarada de moros que se había apropiado de la fortaleza y que habitaban en ella junto on algunas doncellas cautivas.

A sus pies podemos leer un poema grabado en piedra del escritor Fernán Coronas (el Padre Galo), que reza así:

«Subre’l cielu clariosu
firme negreya
cargada de memorias
La Torre Vieya.
Dica’l sou picu subu
sin escalada
ya vei esqueicidas cousas
la mía mirada.»

 

5. Torre de Revillagigedo (Gijón/Xixón)

 

El actual palacio de Revillagigedo se encuentra en la Plaza del Marqués de Gijón/Xixón y, aunque la mayor parte de la contrucción fuese levantada en el siglo XVIII por Carlos Miguel Ramírez de Xove (abuelo de Xovellanos y primer Marqués de Santisteban del Mar de Nataoyo), pocos saben que su torre este es de origen medieval (del siglo XV). La torre oeste se erigió, de hecho, con intención de mantener la simetría.

 

6. Turrixón de Trubia (Gijón/Xixón)

 

También en Gijón/Xixón, pero en a las afueras de la ciudad, el Turrixón o Turruxón de Trubia es uno de los iconos de la parroquia de L’Abadía Cenero. En su momento constituía una de las propiedades principales del poderoso Rodrigo Álvariz de les Asturies, pero sería adquirido posteriormente por la familia Valdés (la rama de San Cucao de Llanera) en el siglo XVI.

A pesar de su función militar y de control, posee un número infrecuente de ventanas (se conservan ocho) que denotan un uso residencial. A ello habría que sumar un gran corredor situado en el tercer piso de su fachada noroeste, hoy desaparecido (al igual que la muralla perimetral). Está declarado Bien de Interés Cultural y actualmente es de propiedad municipal.

 

7. Casa-torre de la Rúa (Oviedo/Uviéu)

 

Ubicada en la plaza de la catedral, la Casa-torre de la Rúa es otro de los edificios emblemáticos de la ciudad de Oviedo/Uviéu. La parte más antigua está datada en el siglo XIII, habiendo pertenecido con posterioridad al contador de los Reyes Católicos, Rodrigo de la Rúa. Fue reformada en el siglo XV, época a la que se ascribe su carácterística ventana de cruz.

Al ser de los pocos edificios que se salvó del gran incendio de la Nochebuena de 1521 es uno de los inmuebles más antiguos de la ciudad. Hoy está catalogado como Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento, protección que compatiliza con un uso hostelero centrado en bodas, eventos y celebraciones. No obstante, las dos últimas plantas están reservadas como residencia privada de sus propietarios, los marqueses de Santa Cruz de Marcenao.

 

8. Torre Vieya de Samiguel

 

Aunque a veces pase desapercibida, la Torre Vieya de Samiguel se encuentra en uno de los laterales de la catedral de San Salvador de Oviedo/Uviéu. Su factura más antigua parte de entre los años 884-885 d.C., cuando Alfonso III promueve la construcción de una fortaleza defensiva sin apenas ventanas para proteger las reliquias del reino de los frecuentes ataques vikingas.

A finales del siglo XI se le añadirá un cuerpo románico a modo de campanario con ocho arcos de medio punto con capiteles vegetales. A pesar de su remodelación, en el transepto del muro norte aún se conserva una inscripción fundacional:

En el nombre del señor Dios y salvador nuestro Jesucristo, y a la gloria de todos, de la gloriosa Santa María Virgen, a los doce apóstoles y restantes santos mártires… el príncipe Alfonso hijo del rey Ordoño de santa memoria mandó edificar esta fortificación con la esposa Scemena, habiéndoles nacido dos hijos, para que la defensa de la fortificación del aula del tesoro de esta santa iglesia permanezca sin daño; precaviendo que nada perezca, pues los gentiles suelen apresurarse con su ejército pirata naval, Dios no lo quiera. Esta obra ofrecida por nosotros, sea concedida en perenne posesión a la misma iglesia.

 

9. Torre de Peñerúes (Morcín)

 

Podemos encontrarla sobre una elevación próxima a la localidad de Campo (Peñerúes), en el conceyu de Morcín. Desde este pueblo podemos incluso realizar una ruta de ascensión hasta la torre para luego contemplar una panorámica incomparable sobre el embalse de Los Afilorios.

Es posible que sea una torre de vigilancia de origen romano, pero fue reconstruida en tiempos de Ordoño I y reformada en el siglo XII. Tiene unos imponentes 17 metros de altura, aunque su fachada sur se encuentra totalmente derruida.

10. Torre de los Valdés-Salas

 

En la villa de Salas podemos visitar el castillo y torre de los Valdés Salas, del siglo XV. Reconstruida tras su derrumbamiento en 1959, la fortaleza fue dotada de unas garitas esquinadas inexistentes en la original. Su interior acoge el museo prerrománico de Samartín de Salas.

El palacio, del siglo XVI, está conectado a la torre mediante un puente de arco de medio punto. Fue éste el lugar de nacimiento de Fernando Valdés Salas, inquisidor general y fundador de la Universidad de Oviedo/Uviéu. Es posible contemplar su explendoroso sepulcro en la cercana colegiata de Santa María La Mayor, obra de Pompeyo Leoni.

El mayor museo de molinos, en Asturias

El mayor museo de molinos, en Asturias

Abierto al público en 1998 después de rehabilitar un molino familiar centenario, el museo de molinos de O Mazonovo de Taramunde es el mayor espacio museográfico dedicado a estos ingenios.

Taramunde juega al escondite. Se nos escabulle entre A Serra d’Ouroso y los montes de Eiros, tupidos por la sombra de un bosque autóctono hoy algo asediado por los eucaliptos.

Estamos en los confines del occidente de Asturias, más allá de A Garda un cartel nos marca una frontera que hace un tiempo pensábamos haber cruzado. El agua nos susurra en “a fala” (el gallego de Asturias); O Rego das Mestas, O Rego do Inferno, O Rego da Salgueira, O Río Turía… Pura poesía. Salpicando, retumba su eco mudo en decenas de molinos harineros, fraguas de hierro (mazos) o batanes para tratar los tejidos. Todo nos habla de un tiempo en el que su proliferación por toda la “comarca” del Eo-Navia dio nombre a la geografía. Así es que tenemos El Mazonovo en Bual, El Mazonovo de Santalla d’Ozcos y el que nos toca; O Mazonovo de Taramunde.

 

 

La curiosidad de este molino es que tiene un origen indiano. En el año 1899 Manuel López-Cancelos regresa a Taramunde tras probar fortuna en Argentina y decide instalar un molino de maquila a orillas del río Cabreira. Su ubicación era ideal, al lado de la capital del concejo y en el camino de confluencia de varias aldeas cercanas. En 1921 sus cuatro muelas ya no daban abasto para procesar todo el cereal, por lo que deciden añadir otras dos. En 1929 llegan a instalar una dinamo con el objetivo de electrificar las poblaciones de Taramunde, A Veiga de Llan y Nogueira, pero tras casi cien años moliendo el trigo, el maíz y el centeno del concejo cesó su actividad a principios de los años noventa. Finalmente, en 1998 los nietos de Manuel acuerdan rehabilitar el conjunto para acondicionarlo como espacio museográfico, convirtiéndolo de esta manera en el Museo de los Molinos de O Mazonovo.

 

Aunque realizar una visita con un guía oficial es siempre lo más recomendable, O Mazonovo es un museo muy interactivo. Tirando de una palanca, el visitante puede accionar por él mismo los mecanismos que hacen rotar las ruedas, los rodieznos, los árboles y las muelas. Así, un gran chorro de agua irrumpe violentamente empujando a un engranaje con varias piezas que cobran vida con una lógica mágica, como si fuese un gigante de madera.

Tradicionalmente el molín o moliño pertenecía a un propietario, y a éste acudían los labradores a moler el cereal para obtener la harina con la que amasar el pan. Por lo general no se pagaba con dinero, sino que el molinero se quedaba con una parte de lo que procesaba; la maquila. Pero claro, siempre habría alguno que maquilara más de la cuenta, de ahí que haya tanto cancionero y refranero tradicional donde el molinero no siempre salía precisamente bien parado.

A moliñeira taba de parto

e o moliñeiro nun tiña un cuarto.

A moliñeira votou a parir

e o moliñeiro votou a fuxir.

Cien xastres, cien molineros y cien texedores, son trescientos lladrones.

 

El recorrido continúa hasta una preciosa cascada artifical creada para reconducir el agua del río Cabreira hacia las aceñas, aunque en la senda nos toparemos con un molino asiático y un monjolo brasileño ofreciéndonos un poco de contexto en la evolución de estos ingenios a lo largo del tiempo y el espacio.

Su variedad y número de piezas (alrededor de 19) lo convierten en el mayor museo de molinos de Europa. «Tenemos cerca de 30.000 visitantes a lo largo del año» nos explica Carlos López-Cancelo, descendiente de una saga de molineros desde hace cuatro generaciones y actual dueño del museo, es además nieto del mismo Manuel López-Cancelo. «El turismo español sigue siendo el principal, aunque también logramos captar el francés o el alemán en menor medida». El mantenimiento de O Mazonovo se sustenta casi por completo en la venta de entradas y -eventualmente- en el suministro del excedente eléctrico a la red de distribución local, por lo que siempre están buscando la manera de atraer más visitas. «Sacamos un proyecto para llamar la atención de aquellos peregrinos que quieran hacer alguna parada en el camino de regreso». Esta inquietud por crecer y mejorar es lo que lo hace verdaderamente atractivo al conjunto. Y es que «O Mazonovo está en la primera posición de TripAdvisor de entre todos los museos de Asturias» subraya.

 

 

Otra baza del museo es su valor didáctico. Desde hace algún tiempo trabajan con varios colegios para poner en valor estos elementos etnográficos también entre las nuevas generaciones y transmitir en los chavales el amor al pasado. Todos tienen oportunidad de ver, aprender y experimentar, y si superan una pequeña prueba escrita pueden recibir ¡nada menos que un diploma de molinero! Aunque tenemos que confesar que hicimos alguna trampa…

 

¿Cómo llegar?

Desde Castripol hasta A Veiga/Vegadeo por la N-640 (N-642 en el caso de partir desde Ribadeo) y luego a Taramunde por la AS-21. En la parte sur del pueblo de Taramunde aparece indicado el museo, contando con aparcamiento de vehículos.

Horarios

Del 1 de marzo al 30 de junio y del 1 de octubre al 12 de diciembre.

· 10:30 a 13:30 | 14:30 a 17:00 – Fines de semana y festivos

Del 1 de julio al 30 de agosto

· 10:30 a 13:30 | 14:30 a 19:00 – Todos los días

Del 1 de septiembre al 30 de septiembre

· 10:30 a 13:30 | 14:30 a 17:30 – Todos los días

Tarifas

Entrada individual

· Mayores de 10 años…………………….. 3,90€

· Menores de 10 años……………………. 1,50 €

Grupos

· Normal (mínimo 17 personas)…………… 2,90€

· Escolares…………………………………… 1,50€

(2,90€ entre el 1 de julio y el 30 de septiembre)

 

Las reinas asturleonesas

Las reinas asturleonesas

Urraca de León

“¿A qué no se atreve la locura de la mujer?, ¿qué no intenta la astucia de la serpiente?, ¿qué no ataca la muy criminal víbora? El ejemplo de Eva, nuestra primera madre, indica claramente a qué se atreven, qué intentan, qué atacan los inventos de la mujer. La muy audaz mente de la mujer se precipita contra lo prohibido, viola lo más sagrado, confunde lo lícito y lo ilícito”

Atendiendo a esta descripción que de Urraca de León -y de la mujer en general- hace Xiraldo en su Historia Compostelana (siglo XII) no es complicado entender por qué apenas se citen tres reinas consortes de las crónicas asturianas. Y aunque tengamos más información acerca de las leonesas éstas no suelen salir bien paradas. Obviadas, esombrecidas, relegadas a la figura de gestantes cuando no a meros objetos decorativos, el reino asturleonés contó -a pesar de todo- con dos reinas titulares, es decir, con poder efectivo; Urraca de León y Urraca la Asturiana.

Habéis leído bien, hablamos de “reino asturleonés” porque la entidad política que fundó Pelayo en Cangues d’Onís en el siglo VIII no muere con el traslado de capital que realiza Alfonso III a León en el 910. Ésta ya se había mudado otras veces (Cangues, Samartín, Pravia, Uviéu…) y por ello las genealogías escritas en la época, como la Nómina leonesa tratan a los monarcas del reino de los astures como regis Legionensis. Así que pal casu pataques…

URRACA DE LEÓN (1081-1126)

Nuestra cazurrina accede al trono después de la muerte de su hermano Bermudo III en la batalla de Tamarón (se dice que el muy cagaprisas cabalgó tan rápido contra los castellanos que se quedó solo ante las lanzas enemigas).

Fue una mujer familiarizada tempranamente con los asuntos de gobierno, no en vano había dirigido el condado de Galicia junto a su marido Raimundo de Borgoña. Y pese a que había enviudado hacía pocos años, los nobles leoneses la presionaron para que volviese a contraer matrimonio cuanto antes, puesto que, como afirma Ricardo Chao en su Historia de los reyes de León, “Estas prisas (…) responen a la incomodidad que provocaba una mujer mandando.”

Vamos, un campo de nabos…

Su matrimonio con el machirulo de Alfonso I de Aragón y Pamplona se convirtió en un infierno. El “valiente” de su esposo la golpeaba a diario y la encerraba bajo llave, conque tras algunos titubeos la reina logra volver a León. Sin embargo su marido invade el reino en el año 1111, obligándola a emprender la huida a Galicia. No se queda de brazos cruzados. Consciente de que la legitimidad de su bando estaba en entredicho, Urraca y el obispo de Compostela proclaman rey a Alfonso Raimúndez a la edad de siete años, el hijo que había tenido en su anterior matrimonio.

Los aragoneses acabarían por ser expulsados de León, hasta que en 1116 se acuerda el repudio de Urraca por parte de Alfonso el Batallador como alternativa al divorcio. La reina pudo pasar página, pero, así las cosas, su marido no fue la única piedra con la que tropezaría a lo largo de su vida. Las disputas de poder -también con su hijo-, los intentos de independencia de Portugal y el descontento popular hicieron mella en su autoridad, siempre cuestionada por su condición de mujer. Urraca, de hecho, emulando a Cersei en la famosa serie Juego de tronos, llegaría a sobrevivir a una turba de compostelanos que la vejó públicamente arrojándola desnuda a un lodazal (posteriormente, la prudencia política impidió que quemase la ciudad).

Moriría en el 1126 a los cuarenta y pico años, siendo eternamente maltratada por las crónicas y la literatura, atrincheradas en una visión insultantemente machista y parcial sobre su reinado.

URRACA LA ASTURIANA (1133-1179)

Todos conocen a Pelayo, pero pocos saben que el último monarca de Asturias fue una mujer.

«quando domina Urraca regina et dominus Alvarus Roderici voluerount quod perdisse dominus rex Fernandus Asturiis»

En el curso de los siglos, las referencias a Asturias se van a limitar ya al territorio al norte de la cordillera. Tal vez por la geografía, tal vez porque con la nueva capital en León la nobleza asturiana ya no lo petaba tanto, ésta va a protagonizar dos intentos serios de independencia de León.

El primer intento tendrá lugar con el hijo de Urraca, Alfonso VII de León, por parte del conde Gonzalu Pelaiz en tres ocasiones (1132, 1135 y 1137), hasta que el rey se cansa de tanto derrotarlo-perdonarlo y le da la patada a Portugal, territorio que se marca una DUI frente a León (pero de las de verdad). Mas durante unas vacaciones tras una de sus campañas contra el conde, Alfonso engendra una bastarda con una ayerana llamada Gontrodo. Fruto de este escarceo amoroso nacerá Urraca (llamada, paradojas de la vida, igual que su abuela). Criada en la corte leonesa y en un momento de alianza con los vascones, su matrimonio con García Ramírez IV el Restaurador la convirtiría en reina de Navarra. Un braguetazo, pero breve. Enviudó a los seis años

A su vuelta y para no interferir quizás con los asuntos navarros, su padre le concede el reino de Asturias (subordinado a León). ¿Pero de qué vale tener un reino para una sola sin nadie al lado con quien compartirlo? El segundo matrimonio de Urraca será con una golosina del occidente, nada menos que Álvaro Rodríguez, el señor de Navia. El caso es que en 1164, pocos meses después de la boda, intentan segregar Asturias del reino de León. Porque toda pareja joven sabe aquello de que mejor el piso en propiedad, que lo de vivir de alquiler es tirar el dinero…

La cosa debió salir regular, pues el nuevo rey de León, su hermanastro Fernando II, pone fin al alzamiento en menos de un año y manda al matrimonio a la Castilla de pensar.

A partir de aquí las noticias de la pareja son contradictorias, unos dicen que murieron en el destierro, otros que Urraca volvió a Asturias como monja luego de enviudar por segunda vez. Sea como fuere ambos recibieron sepultura en la catedral de Palencia, donde siguen todavía. Nada más se sabe de quien fue la última reina de Asturias “stricto sensu”.


Castillo de Soto (Ayer), junto con Peḷḷuno, posible lugar de nacimiento de Urraca la Asturiana
Los plurales femeninos en asturleonés

Los plurales femeninos en asturleonés

Les cases, cantaben… Los plurales -es/-en son uno de los rasgos que más caracterizan a los asturianos, pero se trata de un fenómeno casi exclusivo del dialecto central del asturleonés. Casi, porque en el dialecto oriental hablado en Cangues, Ribeseya y Amieva también se realiza así.

Sin embargo, hay lugares que se usa el dialecto central, como en el sur de Ḷḷena y Ayer o en la comarca leonesa de Los Argüechos (con menor vitalidad), donde los plurales acaban en -as/-an (las casas).

Además, los habitantes del pueblo zamorano de San Ciprián (San Justu, Senabria) realizan los plurales en -es/-en (es cases) ¡aunque hablan el dialecto occidental! Parece ser que, por lo que se puede deducir de los archivos del monasterio de Courias (Cangas del Narcea), esta forma del plural pudo ser común a todo el asturleonés medieval.

Carnaval y Antroxu, ¿son lo mismo?

Carnaval y Antroxu, ¿son lo mismo?

Todo aquel que nos visite en estas fechas se sorprenderá al ver anunciado el Carnaval por el nombre de Antroxu, o arrugará la cara al comprobar que localidades como Nueva (en Llanes) lo celebran ¡nada menos que el 19 de marzo!

Tranquilos, no huyáis como pollos sin cabeza ante semejante desconcierto, que todo tiene un por qué.

Descenso de Galiana 2013 en Avilés (fotografía: Víctor Gómez)

Para poder entenderlo debemos retrotraernos a los días de fiesta, fartura y excesos previos a la Cuaresma (Quadragesima, periodo de 40 días previos a la Semana Santa), que daba comienzo el Miércoles de Ceniza, momento que los fieles se recogían en la austeridad y en la reflexión, ayunando o abandonando el consumo de carne. De ahí la palabra carnaval, del veneciano carnevale, de carne (carne) y levare (quitar).

Pero el Antroxu (en algunas partes; Antrueyu, Antruidu, Antroiru, Entroido…) no tiene nada que ver con el culto cristiano. Procede del latín introitus (entrada, comienzo), ya que antecedía al año nuevo (solía comenzar el mismo día de Navidad), teniendo su origen en las celebraciones campesinas de la Europa pagana -como las Saturnales o Lupercales– practicadas entre el equinoccio de invierno hasta la primavera. Es decir, en cierto modo se conmemoraba el “nacimiento de la luz”, cuando los días se empezaban a alargar, razón por la que también coinciden con las fiestas –cristianizadas- de Santa Lucía (20-23 de diciembre durante la Edad Media) y de La Candelaria o de la Luz (2 de febrero). El ciclo agrario se reanudaba y la vida volvía a reverdecer, pero había que ayudar a despertar a la tierra. Esta es la raíz, por cierto, de la curiosa tradición en algunas zonas del occidente asturiano de prender ramones de paja para beneficiar la cosecha; El Pachizu o Los Payones.

Así, en muchos pueblos los vecinos se disfrazaban, prestándose a la fiesta y a la transgresión, gastando bromas y haciendo sonar lloqueros (cencerros). Esto venía acompañado también por copiosos y exagerados banquetes antes de la Cuaresma, sobretodo de carne de gochu y de dulces o llambionaes (frixuelos, picatostes, casadielles…). Aquí pues tenemos el origen de las célebres mascaradas de invierno festejadas hasta la primavera, de nuestro verdadero Antroxu.

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Los Sidros de Valdesoto, Siero (fotografía: Carlos González)

Y no tenían lugar únicamente en las aldeas, las pinturas de Evaristo Valle nos dan testimonio de su celebración en Oviedo/Uviéu. Tenemos constancia de L’Obispín, una mazcarada celebrada dentro de la propia Catedral de San Salvador entre el 18 de diciembre y los Santos Inocentes, o de personajes tan peculiares como La Destrozona, un varón vestido de mujer que repartía escobazos a diestro y siniestro.

Otro testigo de l’Antroxu ovetense fue el conocido escritor carbayón Perfecto Fernández (Nolo), quien en 1906 recoge algunas referencias en su obra “Veyures y Caxigalines”.

«¡Morrer tú?… Ha haber abondo
Pa que Xuanín ciarr’el güeyu
Sin ver d’isti añu les fiestes
Que se cellebren n’Uvieu
d’Antroxu les bullicioses
galanes de Samateu.»

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‘Carnavalada de Oviedo’ (Evaristo Valle, 1928)

Pero, ¡ay amigo! Con el clero hemos topado. La iglesia nunca vio con buenos ojos estas escandalosas festividades, que intentó restringirlas por todos los medios a los días previos al Miércoles de Ceniza (Xueves de Comadres, Domingu’l Gordu, Llunes y Martes d’Antroxu), aunque no siempre con éxito. Fue su prohibición tras la Guerra Civil lo que realmente determinó su desaparición.

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El Guirria de Ponga (fotografía: Desdeasturias.com)

Con la llegada de la Democracia muchos conceyos rescataron el Antroxu, pero la influencia de la televisión fijó el referente en el Carnaval de Brasil, de Cádiz o de Tenerife, olvidando la tradición asturiana. Hoy menos de una decena de estas mascaradas o mazcaraes han sobrevivido, casi todas recuperadas. Es el caso de Los Sidros y Les Comedies (Valdesoto, Siero), El Guirria (San Xuan de Beleño, Ponga), Os Reises d’El Valledor (Ayande), Os Reises de Tormaleo (Ibias), Los Aguilandeiros de San Xuan de Villapañada (Grau) y Los Guilandeiros de Tinéu.

Otras, como Los Bardancos de Casu, Las Comparsas de Quirós, Los Zamarrones de Ḷḷena, Los Aguilanderos de Xedré o La Puela o Los Zaparrastros de Ayer se encuentran en estado de letargo, esperando a ser retomadas por sus vecinos.

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“Les Mazcaraes n’Asturies” (diseñu: Denis Soria)

Antroxando palabras…

En este ambiente de juerga y socarronería no faltaban los cantares y las coplas aún presentes en la tradición oral. La mayor parte anónimas, aunque aún conservamos la autoría de algunas como las del popular Antón el Coque, resucitadas por el cantante Jerónimo Granda en 1977.

Por eso son tan valiososos estos otros versos recitados por Araceli Noval, vecina de Oles (Villaviciosa), porque muestran la cara más instrospectiva del Antroxu, la más sobria y moralizante.

Ahora ya sabéis que L’Antroxu y el Carnaval, según cómo entendamos la fiesta, se refieren a lo mismo o a cosas diferentes. Pues en el fondo subyace ese pulso eterno entre el destello que se abre paso bajo la fría quietud de lo que un día fue primavera, convertido así en el mismo ciclo de la vida.

La *xuventú ye folixa, ye diversión, ye folgueta.
Les penes y desengaños quédense pa la vieyera.
Vosotros sois l’Antroxu, nosotros la Cuaresma.