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¿Por qué Asturias es un Principado?

¿Por qué Asturias es un Principado?

Muchos asturianos piensan que el título tiene que ver con el reino de Asturias, pero la causa real es mucho más humillante
 

 

Ni Pelayo ni los reyes asturleoneses tienen que ver con el origen de un título que se remonta al siglo XIV, mientras Europa se desangraba por la Guerra de los 100 años. Asturias era entonces un territorio más del reino de León, integrado ahora en la Corona de Castilla. Y en medio de este jaleo nacerá nuestro protagonista, Alfonso Enríquez, hijo bastardo de Enrique de Trastámara, cuya crianza había sido confiada a Rodrigo Álvarez de las Asturias, uno de los nobles más poderosos de su tiempo. Su padrastro acabaría encariñándose con él, y le hará heredero del condado de Noreña, de Xixón, y de casi tres quintas partes de Asturias, junto con algunas posesiones en tierras de León.

Entretanto, había en Castilla dos hermanos enfrentados por el trono, Enrique y Pedro I (el cruel), que no paraban de buscarse las espaldas. Y no es una forma de hablar. Enrique logrará imponerse tras coser a Pedro a puñaladas (lo que en Asturias conocemos como “hacerse un Tomasín“), un suceso que vendría a abrir la puerta a Alfonso para convertirse en heredero, poniendo su espada al servicio del ejército castellano y buscando el favor de su padre con sus valerosas hazañas en Andalucía y Portugal. Pero éste tenía otros planes. Para firmar la paz con Portugal, Enrique II le prepara la boda con Isabel de Viseu.

Alfonso no podía estar más decepcionado, después de tanto esfuerzo su padre le había “recompensado” con otra bastarda, y no con la heredera legítima del trono portugués.

Torre de los Álvarez de las Asturias (Trubia, Gijón/Xixón)

Pero cuando Enrique muere, en 1379, Alfonso perderá otro tren al adelantársele su hermanastro Juan, quien echó todavía más leña al fuego prohibiendo a los nobles cobrar impuestos a la Iglesia. En 1383 Alfonso conspira contra él, pero sus planes son frustrados por el obispo de Oviedo/Uviéu, Gutierre de Toledo. Lejos de achantar, cuando se entera de los preparativos para el matrimonio entre Juan I y Beatriz, la heredera legítima del trono portugués, el conde acaba estallando. Era el acabóse.

Viendo cómo el trono se le volvía a escapar de las manos, el historiador xixonés Estanislao Rendueles describe cómo Alfonso intentó entonces crear un estado independiente de la Corona en la primavera de 1382, ofreciendo el puerto de Gijón/Xixón a ingleses y portugueses. Fracasó. Las tropas castellanas invaden Asturias por mar y tierra, y aplastan la resistencia de los castillos de Cangas y de Tinéu. Después del asedio de Gijón/Xixón Alfonso será hecho prisionero y todos sus dominios van a ser confiscados por la Corona. Nada distinto a un desahucio de los de hoy en día… De esta manera, la importancia de esta rebelión fue determinante para que Juan I crease el PRINCIPADO DE ASTURIAS en 1388, una fotocopia de la conquista inglesa de Gales que supeditaba los señoríos asturianos directamente a la autoridad real. Y no, este título no era un premio, era un mecanismo de sometimiento a los castellanos.

«(…) que la tierra de las Asturias que nós tomamos para la Corona del Regno por los yerros que el conde Alfonso nos fizo…

Juan I de Castilla

Enrique III (hijo de Juan I) y Catalina de Lancaster serán los primeros príncipes, y Asturias se convertirá en un Risk particular donde se entrenarán en las tareas nel gobierno. Parecía que la historia de nuestro conde iba a acabar aquí, pero la repentina muerte de Juan I en 1390 y la minoría de edad de Enrique III provocó un caos que Alfonso supo aprovechar a su favor, y después de 6 años preso recobró por fin su libertad y posesiones. Estaba preparado para hacer otro intento de independencia en 1395, the last, el definitivu, l’arrancadera…

Inmediatamente, los castellanos entran en Asturias por el puerto Payares con una fuerza de 2.600 hombres, y asedian la ciudad de Gijón/Xixón por segunda vez. Alfonso Enríquez marchará a Baiona para recabar apoyo militar, pero entonces, ¿quién quedaba al mando de la defensa de la villa? Nada menos que su mujer, la portuguesa Isabel, y sus partidarios, como Cortés de Parres, muy inferiores en número, pero apoyados en la morfología del peñón de Cimavilla, totalmente aislado durante la pleamar. El rigor del invierno enfrió los ánimos y ambas partes se avinieron a una tregua en la se que buscó la mediación del rey de Francia, pero la guerra se reanudaría en agosto. Durante ese tiempo los castellanos ensayarían el uso de artillería contra las murallas, en lo que sería el primer testimonio del empleo de pólvora en el norte peninsular.

Después de un mes resistiendo a la desesperada, Isabel rinde la plaza ante a falta de refuerzos. Era 6 de septiembre, una efeméride que quedará por siempre grabada a fuego en la historia de Asturias:

“Quemaronse los palacios del rey Pelayo (…) y también la Iglesia de La Virgen María, levantada sobre el faro herculino, las casas todas de la ciudad, la Iglesia de San Juan levantada sobre el templo de Apolo, la torre Augusta fue demolida y también los establecimientos de las cohortes, todo fue demolido y quemado y se arrojó sal sobre las tierras para hacerlas infértiles”…

Enrique III de Castilla

Desgraciadamente, casi todo lo que conocemos sobre esta historia corresponde a la versión de los vencedores, como la crónica de López de Ayala, que participó en persona en el asedio de Xixón. Cronistas que sembaron sus escritos de falsedades tales como que la “mala fembra” de Isabel había incendiado la ciudad antes de entrar los castellanos…
 
“Mas este chronista (…), e todos os mais escriptores Castelhanos, mostrarão-se sempre e mostrarão-se ainda hoje tão pouco affeiçoados ao Senhor D. João I, que tudo quanto elles dicem em desabono do caracter deste Illustre Principe, deve ficar, pelo menos duvidoso (…)”

Como castigo, Enrique III retirá a Xixón el privilegio de comerciar por mar, que pasaba ahora a San Vicente de la Barquera, y prohibirá a los vecinos volver a poblar Cimavilla, los cuales tuvieron que buscarse la vida en la zona de Somió durante años (y no en los chalets de hoy, precisamente). Pero hubo otras consecuencias; la caída en desgracia de las familias partidarias de los Noreña y el ascenso de las valedoras de los intereses castellanos, así como el fortalecimiento de la autoridad de Gutierre de Toledo, responsable de la castellanización de la Iglesia asturiana. Junto a todo eso, el ahora “Principado” vivirá un proceso de disgregación formal del reino de León, desvinculándolo de algunas de sus instituciones y creando otras, como la Junta General, revitalizada por los borbones tras reconocer al Principado como mayorazgo regio desde 1707, quizás para compensar la implantación de un organismo centralista como era la Real Audiencia (1717).

Y así, tras muchos ires y venires, en 1977, dos años después de la restauración de la monarquía, Felipe de Borbón recuperará el título de “príncipe de Asturias”, celebrado por muchos asturianos. Otros, en cambio, verán en el título el recuerdo humillante de la derrota de Asturias y de la destrucción de Xixón.

¿Pero qué fue el conde de Noreña? Al parecer, sería asesinado por orden del rey en 1406. Su familia, refugiada en Portugal, fundará el poderoso linaje de los Noronha (Noreña), cuyo recuerdo más tangible bien pudiera ser el visitadísimo palacio de los duques de Bragança, en Guimarães, levantado por D. Alfonso y Constança de Noronha, hija de Isabel y Alfonso Enríquez.

 

Palacio de los Duques de Bragança, Guimarães (Fotografía: VisitPortugal)

Visitas en asturiano a la Catedral y al prerrománico

Visitas en asturiano a la Catedral y al prerrománico

‘Ser Asturianu’ propone un par de visitas en asturleonés en Oviedo/Uviéu para conocer la Catedral y el prerrománico del Naranco.

 

La Catedral de Oviedo/Uviéu en la literatura asturiana

Las visitas, previstas para el sábado 14 a las 10:00h y a las 16:00h, recorrerá a lo largo de poco más de una hora los distintos espacios del interior de la catedral de Ovied/Uviéu, como son la Cámara Santa, el Claustro, o el Deambulatoriu, de la mano de casi una decena de autores de distintas épocas, desde el Barroco hasta la década de 1970.

Constantino Cabal, Antón de Marirreguera, Ángeles López Cuesta o Xuan María Acebal son slagunos de los escritores escogidos para, desde sus obras, asomranos a la historia del templo gótico y de sus reliquias. Las visitas estarán dirgidas por Denis Soria, guía oficial de Asturias y guía habilitado de la catedral.

Fechas y horarios

– Sábado 14 de septiembre, 10:00h y 16:00h

Punto de encuentro

Fuente de Ia plaza de la catedral (plaza de Alfonso II).

Tarifas y reservas

– Adultos (mayores de 12 años): 10€ *incluye precio de entrada a la catedral (7€).

– Con bono-tarjeta de entrada 12 meses a la catedral: 5€ *deberá presentarse en ventanilla

– Niños (menores de 12 años): gratis

Para apuntarse es imprescindible reservar con antelación en el correo electrónico infoserasturianu@gmail.com

 

Prerrománico del Naranco

Levantado en el siglo IX en el reinado de Ramiro I, Santa María de Naranco es el único palacio que todavía se mantiene de un monarca asturiano, a escasos 10 min del centro de Oviedo/Uviéu. En esta visita haremos un viaje de más de mil años a un pequeño reinuoque resistía contra el Islam desde sus montes tapados por la niebla, al tiempo que iba recibiendo ideas y estilos artísticos europeos. Bajo la corona de sus reyes éstos se fusionarán con lo autóctono dando lugar al arte prerrománico asturiano, único en el mundo.

A lo largo de nuestra visita nos acercaremos también al templo privado de Ramiro I, Samiguel de Lliño, una iglesia enigmática asituada en el claro de un bosque y repleta de hermosas celosías, donde la restauración actual está sacando a la luz pintures milenaries con interesantes motivos.

Ambos monumentos ramirenses están declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO desde 1985.

Las visitas estarán dirigidas por Denis Soria, guía oficial de Asturias y guía habilitado de la catedral.

Fechas y horarios

– Sábado 28 de septiembre, 11:00h

Punto de encuentro

Centro de Interpretación del Prerrománico (Antiguas Escuelas de Naranco, 33012).

Tarifas y reservas

8€ *incluye precio de entrada a Santa María (3€).

Para apuntarse es imprescindible reservar con antelación en el correo electrónico infoserasturianu@gmail.com

El Tragamón, el bosque mágico de Gijón / Xixón

El Tragamón, el bosque mágico de Gijón / Xixón

Carbayera’l Tragamón. Fotografía: Manuel M.V.

El roble o carbayu (quercus robur) ha sido considerado como un árbol sagrado por muchos pueblos de Europa: los druidas celebraban sus ceremonias retirando ramilletes de muérdago de sus ramas, que lluego usarían en sus pociones, los griegos los consagraban a Zeus, hubo carbayos levantados en honor a Júpiter en las siete colinas de Roma y La Biblia alude al roble entre las muchas maderas con las que se construyó el Arca de Noé. Es además el símbolo del pueblo vasco, pues era bajo el árbol de Gernika donde los reyes juraban respetar los fueros. Y fue gracias a uno de estos famosos y añejos árboles, ubicado en la calle Uría, por lo que los ovetenses reciben cariñosamente (o no) el gentilicio de carbayones.

Una de las manchas de carbayos más antiguas y extensas de Gijón/Xixón podemos encontrarla en el barrio de Cefontes (de cien fuentes), solar del apellido Cifuentes. Se trata de la Carbayera’l Tragamón, un lugar muy apreciado por las familias xixonesas para pasar la tarde del domingo. Algunos suelen dividirla en dos, refiriéndose al bosque situado al norte de la carreterina de La Isla como la Carbayera de los Maizales. Ésta recibe su nombre de un antiguo merendero próximo con bastante fama en los 70, pero no existe como tal, sino que es una continuación de la del Tragamón, integrada parcialmente dentro del recinto del Jardín Botánico Atlántico desde 2003.

Guapo y curioso es el nombre de Tragamón, que aparece en la documentación del siglo XVI como «Tregomón», lo que nos invitaría a pensar que habría derivado de “tres del gamón” (detrás del gamón), una planta silvestre de flores blancas. Sin embargo, nada se sabe con certeza.

Toda la carbayera es Monumento Natural, con  ejemplares de hasta 500 años y 28 m de altura. Está dividida en dos zonas: la que pertenecía a la finca de La Isla, y la de terreno comunal. La primera de ellas responde a un crecimiento más natural sin intervención humana, mientras que la segunda fue aprovechada polos vecinos para leña hasta 1905, de ahí su crecimiento más irregular y a la vez tan fascinante.

Esta zona tuvo una gran importancia en la historia de La Transición en Asturias, pues aquí se celebró el célebre Día de la Cultura entre 1972 y 1984, una gran fiesta donde llegaron a actuar Ana Belén y Víctor Manuel, Nuberu, Rosa León y un ciento de artistas próximos a los movimientos de izquierdas. Su gran promotor fue Óscar Roza Riera, natural de Cimavilla, quien ilusionó a sus compañeros para llevar adelante este evento que juntó a varios colectivos y que fue, en definitiva, el germen de nuevos movimientos y partidos durante la moribunda dictadura franquista.

¿Es Gigia el origen de Gijón?

¿Es Gigia el origen de Gijón?

¿Por qué el nombre de la mayor villa y conceyu de Asturias continúa siendo una incógnita?

La denominación de la villa y conceyu de Xixón ha variado en la documentación histórica a lo largo de los siglos. Geygion, Gigon, Giion, Gyjon, Xijon, Jixon y Xixón son algunas de las formas que se pueden rastrear en el papel. Pueden parecer diferentes, pero tanto el asturiano como el castellano lo habría pronunciado de forma casi idéntica hasta el siglo XVI, momento en que el castellano empieza a vocalizarlo como la actual «j». Así, el castellano mantuvo de alguna manera la grafía antigua con una pronunciación novedosa, mientras que el asturiano mantuvo la pronunciación histórica con una grafía algo más moderna (documentada ya desde 1634).

Vista de la costa central de Asturias, Pedro Teixeira (1634)

¿Pero de dónde procede ese nombre tan estraño? Nadie lo sabe con certeza, aunque no faltaron teorías de lo más disparatado. Tirso d’Avilés señaló su origen en el nombre de ‘Gerión’, un gigante mitológico al que Hércules roba el rebaño, al tiempo que Gregorio Menéndez Valdés habría propuesto ‘Ogixas’, uno de los nombres de Noé. Hubo hasta quien quiso ver el nombre de un rey etiope, ‘Gigon’. Sea como fuere, una de las propuestas de mayor éxito y calado sería ‘Gigia’. El parecido gráfico y fonético (aunque solo en apariencia) de esta antigua urbe romana con el nombre en castellano le granjeó gran popularidad, al punto de bautizar a la asociación de vecinos y algunos nombres comerciales. Sin embargo, el propio Jovellanos expresará sus dudas acerca de su viabilidad, pues Gigia (pronúnciese guíguia) no era sino el nombre de una población de la Asturia cismontana, esto es, situada en territorio de la actual provincia de León. Un nombre que pudo incluso haber evolucionado hasta la actual Cea.

Descartado queda, por tanto, identificar Gigia con Gijón/Xixón, como nos apunta Ramón d’Andrés en su Diccionariu toponímicu de Xixón (2007). Aquí podremos descubrir algunas curiosidades sobre éste y otros topónimos del conceyu, recogiendo algunas hipótesis algo más científicas. Las principales se resumen en dos; una desarrollada por Unamuno en referencia a un posible SAXUM, un peñasco o promontorio (algo verosímil si atendeamos al perfil de Cimavilla) y otra elevada por Xose Lluis García Arias en torno al genitivo de un poseesor, tal vez IAIONUS, IEIONIUS o GEGIONUS.

Conjeturas aparte, el origen del nombre de la villa y conceyu más poblado de Asturias sigue siendo, a día de hoy, un verdadero misterio.

 

[«la billa de xixon» 29 de agosto de 1635] Incluido en un informe sobre defensa que remitió Fernando Valdés a Felipe IV., se trata del plano de Gijón/Xixón más antiguo que se conserva.

10 cosas que no sabías sobre la montera picona

10 cosas que no sabías sobre la montera picona

1. ¿De dónde viene la montera picona?

En origen habría sido un gorro con dos alas que podían bajarse para proteger las orejas del frío, pero desconocemos su antigüedad. Por el momento puede rastrearse a partir del siglo XVIII, por lo que podría haberse usado -fácilmente- ya en la Edad Media.

Como dijimos, en invierno se bajaban las alas para capear la lluvia, el orbayu o el viento, pero en verano también podía usarse de visera, gracias a la sombra de su picu baxu, como hace este vecino de Cangues retratado en 1895 por William Selkirk.

2. La montera tiene partes y todas tienen nombre.

La que cubre la cabeza se llama “casquete”, mientras que las alas reciben el nombre de “ales” o “nales”, terminadas en un “picalín”. A partir de ahí se distinguen un par de variantes:

A) La de dos picos.
B) La repicona o picona propiamente, que suele tener reborde.

3. ¿El Quijote con montera picona?

El famoso hidalgo manchego fue retatado con montera picona por el pintor xixonés Evaristo Valle en 1948. Algunos dicen que quiso ironizar con el personaje de Cervantes por la imagen pésima que da de los asturianos en su novela…

4. La forma de llevarla podía indicar el estado civil. ¡MEJOR QUE EL TINDER!

– Si estaba con la nala recta: casado y formal.

– Si estaba con la nala terciada: disponible.

– Si tenía prendidos dos alfileres de cabeza roja en el reborde: enamorado y correspondido.

Además, antiguamente el picalín se adornaba con un ramillín o una pluma de pavo real, que luego se regalaba a la enamorada.

5. La montera no se quitaba ni dentro de la iglesia

Lo que suscitó la ira del obispo de Uviéu (el castellano Agustín González Pisador), quien obligó a los asturianos a descubrirse en el templo desde 1786.

6. Las mujeres también llevaron montera

Pero la abandonarán tempranamente, de manera que en 1889 solo se documenta entre las vecinas de Ponga y Amieva (aunque siguió siendo habitual que las viudas llevasen puesta la montera de su difunto marido).

La carbayona Marica Andayón (1764-1848), heroína de la Guerra de la Independencia, era conocida por vestir montera y capa masculina, por lo que era machistamente apodada “Pericu” (marimacho) Andayón.

7. Y los vaqueiros d’alzada…

Tal y como describió Jovellanos, pero fueron sustituyéndola a lo largo del siglo XIX por el sombrero leonés como elemento de diferenciación con respecto a los xaldos.

8. Fue usada en el pueblo cántabro de Tresviso

Debido a su gran relación con Cabrales.

9. La Pola Siero era la capital de la montera picona

La mayor parte de las que se usaban en Asturias se confeccionaban aquí, llegando a figurar 20 sastres y montereros en 1771.

10. Los últimos en usar la montera a diario fueron…

Ulpiano García, el sacamuelas de Salcéu (Quirós) y Antonio Campillo (el tíu Casona), nacido en Bulnes (Cabrales). Ambos llegaron a conocerse en las fiestas de San Mateo de Uviéu en 1924, invitados por el etnógrafo asturianista Aurelio del Llano.

No logramos averiguar la fecha de fallecimiento de cada uno, pero en 1928 Aurelio del Llano escribe en sus Bellezas de Asturias que Ulpiano era ya el único asturiano que vestía el traje del país, conque es posible que Antonio hubiese fallecido antes de esa fecha.

La uniformización de la moda que impuso la Revolución Industrial había acelerado el declive de la montera en el cambio de siglo, abandonándose definitivamente como prenda de uso diario en la década de 1920. Desde entonces pervivirá en las solemnidades, como símbolo de la identidad asturiana.

En Ser Asturianu lo tuvimos claro, la montera picona representaba como ningún otro icono el espíritu de asturianía y por ello decidimos que tenía que ser nuestra marca.

En fin, ahora ya sabes lo básico sobre la montera picona, ¿a qué esperas para ponerla en la mollera?

Los Cabornos, el reino del castaño

Los Cabornos, el reino del castaño

Situada en el Parque Natural de Redes, la ruta de Los Cabornos es un paseo de casi dos horas por uno de los sotos de castaños centenarios más representativos del valle del Nalón.

Asturias es la mancha de castaños más grande de Europa, con cerca de 58.000 ha, aunque pocos de sus castañeos se aprovechan económicamente. Pese a contar con variedades autóctonas de castaña de enorme calidad, como la valduna (de gran fama en el conceyu de Les Regueres), solo producimos 120 toneladas al año, muy lejos de nuestros vecinos gallegos y leoneses. Su relación con la cultura tradicional asturiana, con todo, ha sido y es muy profunda; sus frutos otoñales aplacaron el hambre durante los años de miseria y su madera ha sido la más empleada en la construcción de hórreos y paneras (incluso en las galerías de las minas de carbón).

Comenzaremos en el pueblo de Campiellos, en Sobroscubiu, al que se accede desde Rusecu. Cabe aclarar que el nombre de este conceyu (Sobroscubiu) hace honor a su belleza vertical, pues en asturleonés un escobiu no es otra cosa que un peñasco o desfiladero, al tiempo que sus habitantes son conocidos como coyanes. La localidad contiene una muestra fascinante de arquitectura tradicional, con sus tabiques de ciebu o cebatu, sus tenaes (pajares) o sus horros con algunos pegoyos sin cantería, característicos de la zona. Nosotros seguiremos la ruta -perfectamente señalizada- por detrás de la bolera, hasta llegar a un rótulo que indica la zona de Los Malatos.

A unos pocos metros encontraremos las primeras cuerries o corripes, unos muretes de piedra circulares donde se almacenan las castañas cañueles (las que caen del árbol). Allí se tapan con hojas y helechos para mantener la humedad y conservarlas durante más tiempo, hasta que se desprenden del muergu o erizo (esto es, esmorguen), de ahí el nombre de las pinzas de madera con las que tradicionalmente se recogen los muergos; les morgaces. Otra forma de conservar las castañas es secarlas o ahumarlas en las casas, quedando duras y arrugadas. Son las conocidas mayuques, que acompañaron los potajes mucho antes de la llegada de la patata.

Continuaremos hasta La Llosa’l Llanu atravesando un bosquete adehesado de robles rebollos (Quercus pyrenaica), con sus troncos irregulares envueltos por mofos y alíquenes. Luego nos espera un camino de bajada con vistas sobre el Picu la Xamoca (1281 m) donde nos aguardan decenas de castaños centenarios. Quizás nos pueda sorprender que los castaños de Los Cabornos no sean esbeltos y alargados, como cabría esperar de árboles maderables, sino que en su mayoría son grandes troncos gruesos y achatados. A lo largo de siglos, estos árboles orientados a la producción de castañas fueron sometidos a injertos y podas que dejaron la madera del interior al descubierto, a espensas de la voracidad de los hongos, y poco a poco estos troncos quedarían totalmente huecos. Serían éstos los llamados cabornos o caboxos, cuyas formas imposibles inspirarían seres fantásticos, como trasgos y busgosos.

Por otro lado, durante mucho tiempo existió la creencia de que había sido un árbol traído con los romanos, pero los análisis del pólen fósil sitúan su presencia en el Cantábrico desde hace, por lo menos, 21.000 años. ¡Asturianos de pura cepa!

Desgraciadamente, tras miles de años su reinado está en amenazado por la viespa de la castañal (la avispilla), una plaga de origen chino muy dañina cuya picadura forma unas agallas que dificultan el crecimiento del árbol y reducen la producción de frutos hasta un 70%. No es un problema para tomarse a la ligera, pues no hay un solo castañéu asturiano que no esté afectado.

En el camino de subida hasta La Cullá l’Arcu encontraremos algunos ejemplares majestuosos de robles albares (Quercus petraea), algo más robustos y firmes que los carbayos comunes, salpicados por claros cubiertos de gamones con vistas a algunos picos emblemáticos como el Cuyargayos (1391 m) o sobre el propio valle del Nalón a la altura de Comiyera. Desde aquí podemos tomar el desvío hasta La Xamoca o continuar por un camino de bajada que nos llevará hasta el punto de partida en Campiellos. Esta ruta circular sencilla de apenas 2,5 km la habremos completado en 1,5 h, por lo que podemos decir que es ideal para hacerla con niños.

L’asturianu pierde los dientes por beber la sidra frío y les castañes calientes.

 

Agostu secu, castañes en cestu; agostu moyáu, el castañéu ya ta atropáu.

 

Castañes verdes per nadal saben bien y pártense mal.

 

En tiempu la castaña, el que la paña la paña.