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Todos conocen a Pelayo, pero pocos saben que la última soberana de Asturias fue una mujer

Por Denis Soria

Urraca de León

“¿A qué no se atreve la locura de la mujer?, ¿qué no intenta la astucia de la serpiente?, ¿qué no ataca la muy criminal víbora? El ejemplo de Eva, nuestra primera madre, indica claramente a qué se atreven, qué intentan, qué atacan los inventos de la mujer. La muy audaz mente de la mujer se precipita contra lo prohibido, viola lo más sagrado, confunde lo lícito y lo ilícito”

Atendiendo a esta descripción que de Urraca de León -y de la mujer en general- hace Xiraldo en su Historia Compostelana (siglo XII) no es complicado entender por qué apenas se citen tres reinas consortes de las crónicas asturianas. Y aunque tengamos más información acerca de las leonesas éstas no suelen salir bien paradas. Obviadas, esombrecidas, relegadas a la figura de gestantes cuando no a meros objetos decorativos, el reino asturleonés contó -a pesar de todo- con dos reinas titulares, es decir, con poder efectivo; Urraca de León y Urraca la Asturiana.

Habéis leído bien, hablamos de “reino asturleonés” porque la entidad política que fundó Pelayo en Cangues d’Onís en el siglo VIII no muere con el traslado de capital que realiza Alfonso III a León en el 910. Ésta ya se había mudado otras veces (Cangues, Samartín, Pravia, Uviéu…) y por ello las genealogías escritas en la época, como la Nómina leonesa tratan a los monarcas del reino de los astures como regis Legionensis. Así que pal casu pataques…

 

URRACA DE LEÓN (1081-1126)

Nuestra cazurrina accede al trono después de la muerte de su hermano Sancho -de solo 14 años- en la batalla de Uclés (1108) contra los almorávides. Muerto el único hijo varón de Alfonso V, el rey decide otorgarle los derechos de sucesión a su hija Urraca, un hecho insólito que la llevaría a convertirse en la primera reina titular de Europa, en el año 1109.

Fue una mujer familiarizada tempranamente con los asuntos de gobierno, no en vano había dirigido el condado de Galicia junto a su marido Raimundo de Borgoña. Y pese a que había enviudado hacía pocos años, los nobles leoneses la presionaron para que volviese a contraer matrimonio cuanto antes, puesto que, como afirma Ricardo Chao en su Historia de los reyes de León, “Estas prisas (…) responen a la incomodidad que provocaba una mujer mandando.”

Vamos, un campo de nabos…

Su matrimonio con el machirulo de Alfonso I de Aragón y Pamplona se convirtió en un infierno. El “valiente” de su esposo la golpeaba a diario y la encerraba bajo llave, conque tras algunos titubeos la reina logra volver a León. Sin embargo su marido invade el reino en el año 1111, obligándola a emprender la huida a Galicia. No se queda de brazos cruzados. Consciente de que la legitimidad de su bando estaba en entredicho, Urraca y el obispo de Compostela proclaman rey a Alfonso Raimúndez a la edad de siete años, el hijo que había tenido en su anterior matrimonio.

Los aragoneses acabarían por ser expulsados de León, hasta que en 1116 se acuerda el repudio de Urraca por parte de Alfonso el Batallador como alternativa al divorcio. La reina pudo pasar página, pero, así las cosas, su marido no fue la única piedra con la que tropezaría a lo largo de su vida. Las disputas de poder -también con su hijo-, los intentos de independencia de Portugal y el descontento popular hicieron mella en su autoridad, siempre cuestionada por su condición de mujer. Urraca, de hecho, emulando a Cersei en la famosa serie Juego de tronos, llegaría a sobrevivir a una turba de compostelanos que la vejó públicamente arrojándola desnuda a un lodazal (posteriormente, la prudencia política impidió que quemase la ciudad).

Moriría en el 1126 a los cuarenta y pico años, siendo eternamente maltratada por las crónicas y la literatura, atrincheradas en una visión insultantemente machista y parcial sobre su reinado.

 

URRACA LA ASTURIANA (1133-1179)

Todos conocen a Pelayo, pero pocos saben que el último monarca de Asturias fue una mujer.

«quando domina Urraca regina et dominus Alvarus Roderici voluerount quod perdisse dominus rex Fernandus Asturiis»

En el curso de los siglos, las referencias a Asturias se van a limitar ya al territorio al norte de la cordillera. Tal vez por la geografía, tal vez porque con la nueva capital en León la nobleza asturiana ya no lo petaba tanto, ésta va a protagonizar dos intentos serios de independencia de León.

El primer intento tendrá lugar con el hijo de Urraca, Alfonso VII de León, por parte del conde Gonzalu Pelaiz en tres ocasiones (1132, 1135 y 1137), hasta que el rey se cansa de tanto derrotarlo-perdonarlo y le da la patada a Portugal, territorio que se marca una DUI frente a León (pero de las de verdad). Mas durante unas vacaciones tras una de sus campañas contra el conde, Alfonso engendra una bastarda con una ayerana llamada Gontrodo. Fruto de este escarceo amoroso nacerá Urraca (llamada, paradojas de la vida, igual que su abuela). Criada en la corte leonesa y en un momento de alianza con los vascones, su matrimonio con García Ramírez IV el Restaurador la convirtiría en reina de Navarra. Un braguetazo, pero breve. Enviudó a los seis años

A su vuelta y para no interferir quizás con los asuntos navarros, su padre le concede el reino de Asturias (subordinado a León). ¿Pero de qué vale tener un reino para una sola sin nadie al lado con quien compartirlo? El segundo matrimonio de Urraca será con una golosina del occidente, nada menos que Álvaro Rodríguez, el señor de Navia. El caso es que en 1164, pocos meses después de la boda, intentan segregar Asturias del reino de León. Porque toda pareja joven sabe aquello de que mejor el piso en propiedad, que lo de vivir de alquiler es tirar el dinero…

La cosa debió salir regular, pues el nuevo rey de León, su hermanastro Fernando II, pone fin al alzamiento en menos de un año y manda al matrimonio a la Castilla de pensar.

A partir de aquí las noticias de la pareja son contradictorias, unos dicen que murieron en el destierro, otros que Urraca volvió a Asturias como monja luego de enviudar por segunda vez. Sea como fuere ambos recibieron sepultura en la catedral de Palencia, donde siguen todavía. Nada más se sabe de quien fue la última reina de Asturias “stricto sensu”.


Castillo de Soto (Ayer), junto con Peḷḷuno, posible lugar de nacimiento de Urraca la Asturiana