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Es la ruta más conocida de Nava, una circular de dificultad moderada que se adentra en el desfiladero excavado por el río Pendón

Por Denis Soria

Entre las muchas propuestas que nos esperan en la Comarca de la Sidra, el conceyu de Nava ofrece disfrutar del auténtico sabor de la montaña asturiana a escasos 20 minutos de la costa. En la ruta que os traemos hoy recorreremos una preciosa garganta natural, pero sin el vértigo y la dificultad de otros paisajes similares (como el Cares).

Distancia
10,2 Km
Desnivel
350 m
Tiempo aproximado
4 h
Dificultad
Media/Baja

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Iniciaremos nuestro itinerario junto a la conocida embotelladora de Fuensanta, en Ḥuentesanta, un antiguo balneario inaugurado en 1846. Tras cruzar el puente sobre el río Pra subiremos por un camino ascendente hasta la primera encrucijada, dándonos la posibilidad de continuar por Los Fornos o hacia el Mayáu Pastor por el llanu de Tabléu. Escogeremos en este caso la primera  opción, hacia el Este.

El abrevadero del Colláu Los Fornos nos indicará que estamos en el lugar correcto. También, un letrero señalará el comienzo del precioso desfiladero calizo excavado por el Ríu Pendón, conocido por aquí como La Peña. Desde este punto tendremos unas vistas expléndidas sobre el sur de Nava, Piloña y Parres, alcanzando incluso a ver El Monte Incós y la Xerra del Sueve.

El sendero que transcurre paralelo al río se irá estrechando cada vez más hasta llegar al colector de agua de Les Meceúres, sumiéndose en un espeso bosque de avellanos, robles, castaños y hayas. La quietud y la paz del lugar nos cargará las pilas antes de vadear la riega de Bomalu y ascender al Colláu de la Boca de la Canal. Este tramo en zig-zag bautizado apropiadamente como Les Vueltes será el más agreste y duro de la ruta, aunque podremos hacer pequeñas paradas para descansar y contemplar la soberbia naturaleza que se desborda a la sombra del Picu la Múa.

Ascendiendo por Les Vueltes, con el Picu la Múa al fondo.

Una vez arriba, el paisaje nos parecerá puzzle de mayaos y cabañas. Y es que esta zona del La Llama de Les Canellines, donde se enmarca el Mayáu Pastor, sirve de refugio para los ganaderos de Nava y Bimenes durante la primavera y el verano. Desde aquí el camino se ensancha en una pista cómoda, por donde bajaremos poco a poco por los mayaos de Entrexerres y la fuente de El Faeu, volviendo a gozar de la panorámica sobre Nava y los pueblos de Grátila, Piloñeta, Ovín, Oméu y Buyeres. Pasando Los Xerrapos la ruta retoma un breve repecho, aunque nuestra mirada quedará prendada de una casona señorial casi oculta entre la frondosidad del valle del río Pra: el Palaciu de La Ferrería, de propiedad particular. Este edificio tiene su historia. Vinculado a los Álvarez de les Asturies, se trata del solar de la Casa de Nava. En el siglo XV fue asediado por los Condes de Ḷḷuna, que capturaron a Pedro de Nava. Su hijo, Suero de Nava, tardará cinco años en liberarlo después de mucho batallar.

Nuestros últimos pasos discurrirán entre robles americanos (quercus rubra), una especie procedente del este de Norteamérica que compite con los carbayos del país en la fabricación de muebles de calidad y -especialmente- de barriles de vino. Es muy fácil de identificar por sus hojas grandes, con lóbulos profundos y muy puntiagudos, que en otoño toman un coor rojo intenso. Sin darnos cuenta regresamos ya al punto de partida, en Ḥuentesanta, para dar un suerbu en la fuente de La Vegona y reponer. El siguiente lo daremos de sidra, ya en la villa de Nava, con un merecido culete.